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Ciencia

Sabíamos que había agua en la Luna, pero no por qué algunos cráteres estaban vacíos. Al fin tenemos la respuesta

Científicos de la Universidad de Colorado Boulder descubrieron por qué algunos cráteres polares en sombra no contienen hielo, a pesar de ser trampas frías ideales.

person Redacción Tricuatro calendar_month 10 abril, 2026 schedule 3 min de lectura

Agua en la Luna: un recurso valioso pero difícil de alcanzar

Hace décadas que la ciencia sospechaba de la existencia de agua en la Luna, pero no fue hasta misiones recientes cuando se confirmó su presencia en forma de hielo. Este descubrimiento fue un hito crucial para los planes de exploración y colonización lunar, ya que el agua es esencial no solo para la supervivencia humana, sino también para la producción de oxígeno y combustible mediante procesos como la electrólisis. Sin embargo, su acceso no es sencillo. El agua no se encuentra distribuida de manera uniforme, y aunque se ha localizado en ciertos cráteres del polo sur lunar, muchos otros con condiciones aparentemente idóneas permanecen completamente secos. Esta contradicción ha desconcertado a los científicos durante años, hasta que un nuevo estudio aporta una explicación clara y detallada.

Trampas frías: refugios permanentes de hielo

El hielo lunar se ha detectado principalmente en lo que se conoce como "trampas frías permanentes": zonas profundas dentro de cráteres polares que nunca reciben luz solar directa. Debido a la baja inclinación del eje lunar, algunos de estos cráteres permanecen en sombra perpetua, lo que permite que las temperaturas se mantengan por debajo de los -200 °C. En estas condiciones extremas, cualquier molécula de agua que llegue —ya sea a través de impactos de cometas, viento solar o procesos químicos en la superficie— puede quedar atrapada indefinidamente. Estas regiones son, por tanto, los principales candidatos para albergar reservas de hielo. Sin embargo, no todos los cráteres en sombra contienen agua, lo que planteaba una pregunta clave: ¿por qué algunos están vacíos?

El misterio de los cráteres secos

La ausencia de hielo en ciertos cráteres que cumplen con las condiciones térmicas ideales ha sido un enigma. Si la temperatura es lo suficientemente baja como para preservar el agua, ¿por qué no se encuentra en todos ellos? Aquí es donde entra en juego un nuevo estudio liderado por científicos de la Universidad de Colorado Boulder. Utilizando datos del instrumento Diviner, a bordo del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) de la NASA, y simulaciones computacionales avanzadas sobre la evolución del eje lunar, los investigadores descubrieron que la orientación del satélite ha cambiado significativamente a lo largo de miles de millones de años. Este fenómeno, conocido como "desvío polar" o "wander polar", implica que la posición relativa de los polos lunares no ha sido constante en el tiempo.

La clave está en la historia térmica de los cráteres

Lo que hoy es una trampa fría permanente no necesariamente lo fue en el pasado. Debido al desplazamiento del eje lunar —provocado por redistribuciones de masa en el interior del satélite, como la formación de grandes cuencas volcánicas—, algunas regiones que ahora están en sombra pudieron haber estado expuestas a la luz solar en épocas anteriores. Esto significa que, aunque actualmente sean lo suficientemente frías como para retener hielo, nunca tuvieron la oportunidad de acumularlo porque estaban demasiado calientes en el pasado. En otras palabras, la presencia de agua no depende solo de las condiciones actuales, sino también de la historia térmica de cada cráter. Los que han estado en sombra durante miles de millones de años son los más propensos a contener hielo.

Implicaciones para la exploración futura

Este hallazgo tiene profundas implicaciones para las futuras misiones lunares, especialmente aquellas con objetivos de asentamiento humano. En lugar de enfocarse únicamente en la ubicación geográfica o la temperatura actual, los científicos y planificadores de misiones deberán considerar la antigüedad y la estabilidad térmica a largo plazo de los cráteres. Los estudios indican que los cráteres más antiguos del polo sur lunar tienen una mayor probabilidad de albergar hielo, lo que convierte a estos en objetivos prioritarios. Esta nueva comprensión permitirá optimizar la selección de sitios de aterrizaje y maximizar las posibilidades de acceso a uno de los recursos más valiosos en la Luna: el agua.

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