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Ciencia

NASA busca nuevo orbitador de comunicaciones para Marte y resurge debate sobre misión de retorno de muestras

La agencia espacial estadounidense destinará $700 millones a un nuevo satélite, pero los requisitos de la licitación apuntan a un posible resurgimiento de la cancelada misión Mars Sample Return.

person Redacción Tricuatro calendar_month 18 mayo, 2026 schedule 4 min de lectura

La NASA se prepara para lanzar una nueva y potencialmente controvertida licitación para construir un orbitador de comunicaciones para Marte. El proyecto cuenta con $700 millones ya asignados por el Congreso, destinados a la construcción y lanzamiento de una nave espacial que servirá como enlace de comunicaciones entre la Tierra y el planeta rojo. Sin embargo, las implicaciones de esta adquisición podrían ser mucho mayores, incluyendo la posible reactivación de la recientemente cancelada misión Mars Sample Return.

La agencia espacial ha declarado que la adquisición se realizará bajo un "proceso de competencia total y abierta". No obstante, esta afirmación genera interrogantes entre las partes involucradas en el proceso de contratación, quienes temen que la competencia pueda volverse compleja y conflictiva. La necesidad de una nueva nave espacial capaz de retransmitir comunicaciones desde Marte es indiscutible. El actual principal enlace de comunicaciones de la NASA, el Mars Reconnaissance Orbiter, ha estado operativo durante dos décadas y, si bien es una nave excepcional, muestra signos de antigüedad.

El Congreso de Estados Unidos, de manera sorpresiva, asignó $700 millones para un nuevo Mars Telecommunications Orbiter (MTO) en una legislación aprobada en 2025. Esta considerable asignación para una nave espacial de diseño relativamente directo ha generado interés y especulaciones en la industria.

La necesidad de una nueva nave espacial capaz de retransmitir comunicaciones desde Marte es indiscutible.

Las propuestas para la construcción de esta nave, ahora denominada Mars Telecommunications Network (MTN), debían presentarse antes del 15 de junio, y se espera que el contrato sea adjudicado el 1 de octubre, en menos de cinco meses. La legislación que financia el orbitador de Marte contiene una cláusula específica: la nave debe ser seleccionada entre empresas estadounidenses que hayan recibido financiación en los años fiscales 2024 o 2025 para estudios de diseño comercial de la misión Mars Sample Return, y que además hayan propuesto un orbitador de telecomunicaciones de Marte independiente para apoyar una misión de retorno de muestras de extremo a extremo.

Este requisito ha llamado la atención, ya que vincula la licitación de un orbitador de comunicaciones relativamente sencillo con la necesidad previa de haber propuesto una solución para una misión de retorno de muestras. Surge la pregunta de si el Congreso buscaba favorecer a alguna empresa en particular. Un indicio de lo que podría estar sucediendo proviene de la presentación "Q2 Investor Update" de Rocket Lab. En ella, la compañía incluyó una diapositiva sobre sus planes para misiones a Marte, mencionando la asignación de $700 millones para un MTO. Rocket Lab afirmó ser el único proveedor comercial que propuso un MTO como parte de una misión de Mars Sample Return, diseñada para apoyar misiones científicas y de exploración humana a Marte.

Rocket Lab se encuentra entre las empresas elegibles para competir, junto con otras como Blue Origin, L3Harris, Lockheed Martin, Northrop Grumman, SpaceX, Quantum Space y Whittinghill Aerospace. Estas compañías cumplieron con el requisito de haber recibido financiación para estudios de diseño de Mars Sample Return. La NASA había indicado inicialmente que la solicitud de propuestas se publicaría el 1 de mayo, pero sufrió un retraso de dos semanas. Estos plazos son críticos, ya que la agencia busca tener la nave construida y lanzada antes de la próxima ventana de lanzamiento a Marte a finales de 2028.

Fuentes sugieren que el retraso en la publicación de la licitación podría deberse, en parte, a una carta enviada por el senador Roger Wicker, la cual fue interpretada como favorable a la posición de Rocket Lab en la competencia. A pesar de los esfuerzos, no ha sido posible obtener una copia de dicha carta, y la NASA, en un período de "apagón" informativo debido a la licitación, declinó confirmar su existencia o publicarla.

El interés del senador Wicker en Rocket Lab, una empresa con orígenes en Nueva Zelanda y sede en California, podría estar relacionado con el Stennis Space Center en Mississippi. Rocket Lab ya realiza pruebas de sus motores allí y planea hacerlo para su orbitador marciano. Además, se ha indicado que la compañía podría expandir sus actividades de prueba en el centro si el programa Mars Sample Return (MSR) fuera resucitado. Esta misión, que buscaba traer rocas y suelo marciano a la Tierra, enfrentó severas críticas hace tres años debido a un aumento proyectado en su costo, que alcanzó los $10 mil millones, lo que llevó a la NASA a solicitar propuestas comerciales más económicas.

Aunque la misión Mars Sample Return fue cancelada oficialmente en enero por la Casa Blanca y el Congreso, existe la posibilidad de que no esté completamente muerta. En marzo, el Comité de Comercio, Ciencia y Transporte del Senado de EE. UU. aprobó unánimemente una nueva Ley de Autorización de la NASA que pide la reinstauración de Mars Sample Return, estableciendo un costo máximo de $8 mil millones. Si bien esta legislación aún no ha sido aprobada por el Congreso en pleno, sugiere un posible renacimiento de la misión, lo que podría beneficiar a empresas como Rocket Lab en futuros contratos, incluyendo pruebas en Mississippi.

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