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Ciencia

La Vía Láctea tiene un borde y los científicos lo delimitaron por primera vez

Un equipo internacional de astrónomos identificó por primera vez el límite exterior de nuestra galaxia, donde la formación estelar se detiene y las estrellas envejecen.

person Redacción Tricuatro calendar_month 11 mayo, 2026 schedule 1 min de lectura

La Vía Láctea, nuestra galaxia espiral, alberga entre 100.000 y 400.000 millones de estrellas. Sin embargo, hasta ahora, su frontera exterior permanecía en misterio para la comunidad científica.

Un estudio reciente, liderado desde la Universidad de Malta y con colaboración internacional, logró delimitar por primera vez el borde de la formación estelar en la galaxia. Los astrónomos determinaron que este límite se encuentra entre 35.000 y 40.000 años luz del centro galáctico.

"El disco de la Vía Láctea no termina de forma abrupta, sino que se desvanece gradualmente en el vacío del espacio".

Para identificar esta frontera, los investigadores analizaron más de 100.000 estrellas gigantes brillantes, usando datos de catálogos espectroscópicos como APOGEE-DR17 y LAMOST-DR3, además de mediciones precisas del satélite Gaia. También compararon sus observaciones con simulaciones informáticas avanzadas de evolución galáctica.

El estudio reveló que la edad de las estrellas aumenta a medida que nos alejamos del centro, alcanzando un máximo en el borde de la galaxia. Desde el núcleo hasta los 40.000 años luz, las estrellas son progresivamente más jóvenes, pero más allá, en el límite, comienzan a envejecer nuevamente, formando un perfil en forma de 'U'.

Este patrón se explica por la migración estelar, un proceso en el que las estrellas se desplazan lentamente desde su lugar de nacimiento, siguiendo las ondas espirales de la galaxia. La migración es un proceso lento, por lo que las estrellas más alejadas en el borde son en realidad las más antiguas.

Los astrónomos también observaron que las estrellas fuera del borde nacen en el disco y migran hacia afuera, en lugar de haber sido dispersadas por galaxias satélites en caída. Esto confirma que la estructura del disco galáctico es casi circular y estable en su órbita.

Este descubrimiento abre una nueva era para entender la historia y evolución de la Vía Láctea, ya que las edades estelares y su migración permiten reconstruir cómo se formó y cambió a lo largo del tiempo.

En definitiva, la frontera de nuestra galaxia no es un límite rígido, sino una transición gradual que revela cómo las estrellas migran y envejecen en el vasto espacio que nos rodea.

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