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Ciencia

Artemis II: cómo ocho explosiones aseguraron el regreso a la Tierra

Los astronautas de Artemis II escucharon ocho detonaciones clave al reingresar a la atmósfera. Cada una ajustó la trayectoria de la cápsula Orion para un aterrizaje seguro.

person Redacción Tricuatro calendar_month 17 abril, 2026 schedule 1 min de lectura

La misión Artemis II de la NASA concluyó con éxito gracias a ocho detonaciones controladas que ajustaron la trayectoria de la cápsula Orion durante su reingreso a la atmósfera terrestre. Los astronautas Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen completaron este hito tras un sobrevuelo lunar, validando sistemas críticos para futuras misiones tripuladas.

Estas explosiones no fueron accidentales, sino encendidos precisos de los propulsores del módulo de tripulación y del Módulo de Servicio Europeo (ESM). El sistema, desarrollado en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA), activó una secuencia de impulsos para corregir el ángulo de entrada a la atmósfera. Un margen de apenas 0,7 grados separaba el éxito de una desviación catastrófica.

El ángulo ideal de reingreso era de 6,2 grados. Demasiado pronunciado, y la cápsula habría enfrentado temperaturas extremas que podrían destruirla. Demasiado plano, y habría rebotado en la atmósfera como una piedra en el agua. Los ocho impulsos garantizaron que Orion ingresara justo dentro de ese rango crítico.

Los propulsores usan combustible líquido que, al quemarse, expulsa gas a alta velocidad. Este impulso genera una fuerza en dirección opuesta, según la tercera ley de Newton. El motor principal AJ10 realiza maniobras grandes, mientras que los motores de control de reacción (RCS) ejecutan ajustes finos como los de Artemis II.

En el interior de Orion, los astronautas escucharon los impulsos como golpes secos en las paredes de la nave. "Eso fue increíble", dijo Christina Koch. "Eso fue bueno. Todo está bien. La presión es la correcta", añadió Victor Glover. El sonido fue la confirmación física de que los sistemas respondían como debían.

El sonido fue la confirmación física de que los sistemas respondían como debían.

La misión partió del Centro Espacial Kennedy en Florida, usando el cohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS). Su trayectoria siguió una órbita de retorno libre, aprovechando la gravedad lunar y terrestre. Pero sin esos ocho impulsos, el regreso seguro no habría sido posible.

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