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Ciencia

Andrew McCarthy captura un Boeing 737 transitando el Sol tras 1.7 millones de fotos

El astrofotógrafo Andrew McCarthy esperó seis días para lograr una imagen única de un avión cruzando el disco solar, destacando la paciencia en su campo.

person Luciano Carnevalini calendar_month 21 mayo, 2026 schedule 2 min de lectura

1.7 millones de fotos y seis días de espera. Esa fue la inversión del astrofotógrafo Andrew McCarthy para lograr su última obra maestra: un Boeing 737 de United Airlines transitando el Sol. La impresionante imagen, que McCarthy bautizó como "The Traveler", es un testimonio de la dedicación que exige la astrofotografía de alta precisión.

McCarthy explicó que, si bien en el pasado había capturado numerosos aviones frente al Sol por pura casualidad, ninguna de esas tomas cumplía con sus estándares. Esas imágenes previas a menudo padecían de enfoque suave, movimiento borroso, composición extraña y baja resolución, ya que su intención principal era siempre fotografiar el Sol, no las aeronaves.

El desafío para esta nueva meta era considerable. A diferencia de objetos celestes como la Estación Espacial Internacional (ISS), cuyas trayectorias pueden predecirse con gran exactitud para planificar una captura, los aviones siguen rutas mucho menos previsibles. Esto significaba que McCarthy no podía simplemente esperar el momento perfecto, sino que debía crearlo a través de la persistencia.

Tras casi rendirse después de seis días sin un tránsito adecuado, un Boeing 737 de United Airlines, que volaba de Houston a Los Ángeles, finalmente cruzó el disco solar.

Para lograr su objetivo, McCarthy configuró dos telescopios apuntando directamente al Sol. Ambos equipos estaban programados para disparar a una velocidad vertiginosa de 10 fotos por segundo, una cadencia que mantuvo durante seis días completos, acumulando esa asombrosa cifra de 1.7 millones de imágenes.

La recompensa llegó cuando un Boeing 737 de United Airlines, que cubría la ruta de Houston a Los Ángeles, cruzó el disco solar. McCarthy capturó el momento con ambos telescopios, lo que le permitió crear una fotografía de alta resolución. Él mismo la considera "una de las mejores" de su carrera, y tuvo el privilegio de mostrar la imagen final a la tripulación de vuelo que estaba a bordo en ese instante.

Como un regalo adicional de la naturaleza, McCarthy también capturó dos prominencias solares flotantes. Describió estas formaciones como "trozos esponjosos flotando separados del Sol". Una de ellas fue un evento fugaz, parte de una pequeña eyección de masa coronal, mientras que la otra permaneció visible durante todo el día.

La captura de estas prominencias es un hecho raro para el astrofotógrafo, y aún más excepcional fue ver dos en una sola sesión. Estas enormes estructuras de plasma pueden extenderse por cientos de miles de millas, una distancia comparable a la que separa la Tierra de la Luna, añadiendo una capa de asombro al ya increíble tránsito del avión.

El año pasado, McCarthy ya había capturado la atención global con otra imagen meticulosamente planeada: un paracaidista cayendo frente al Sol. Su trabajo constante demuestra una habilidad única para combinar la ciencia astronómica con una visión artística.

La dedicación de Andrew McCarthy subraya que la astrofotografía de precisión no solo requiere un equipo avanzado y conocimientos técnicos, sino también una perseverancia extraordinaria para capturar la belleza efímera y los fenómenos inesperados de nuestro cosmos.

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