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Ciencia

Músculo artificial revolucionario: cambia de forma, se repara y es reciclable

Investigadores de la Universidad Nacional de Seúl lograron un avance clave en robótica blanda. Crearon un músculo artificial con capacidades inéditas de adaptación y resiliencia.

person Redacción Tricuatro calendar_month 20 abril, 2026 schedule 2 min de lectura Agreganos en

Investigadores de la Universidad Nacional de Seúl lograron un avance clave en la robótica blanda. Desarrollaron un músculo artificial capaz de modificar su forma, repararse tras sufrir daños y ser reutilizado. Este desarrollo promete transformar el diseño de robots adaptativos y dispositivos electrónicos flexibles de próxima generación.

El equipo surcoreano diseñó un actuador de elastómero dieléctrico (DEA) con un material ferrofluido de transición de fase. Este material se comporta como un sólido a temperatura ambiente. Sin embargo, al aplicar calor o campos magnéticos, adquiere propiedades similares a las de un líquido. Así, la estructura interna del electrodo del actuador puede modificarse incluso después de su fabricación.

Los actuadores DEA convierten la energía eléctrica en movimiento. Por eso se los conoce como “músculos artificiales”. Ya se emplean en sistemas de retroalimentación háptica, dispositivos portátiles y pinzas robóticas blandas. Estos se usan para manipular objetos delicados. Las versiones convencionales, no obstante, solo ejecutan movimientos predefinidos. Los patrones de los electrodos quedan fijos en la fabricación. Cualquier tarea nueva exige rediseñar el hardware.

La innovación de la Universidad Nacional de Seúl supera esas limitaciones. El nuevo sistema permite que los electrodos se dividan, fusionen y desplacen en tres dimensiones. Esto ocurre incluso durante el funcionamiento del dispositivo. Un solo actuador puede adoptar distintas funciones en tiempo real, como flexionar, expandirse o conectar circuitos.

El electrodo de ferrofluido puede fundirse hasta quedar en estado líquido. Luego se reposiciona con campos magnéticos. También puede dividirse en varias secciones. Esto permite que un mismo componente robótico flexible ejecute múltiples tareas sin rediseño. Con esta tecnología, los robots blandos del futuro podrían reconfigurarse para adaptarse a nuevas tareas. Esto reducirá la complejidad y los costos de fabricación. Los sistemas dejarán de estar limitados a tareas únicas y podrán reprogramarse según las necesidades del entorno.

Uno de los avances más destacados de este músculo artificial es su capacidad de autorreparación. Si una parte del electrodo sufre un corte o una avería eléctrica, el material circundante puede licuarse. Luego restablece la vía interrumpida o rodea la zona dañada. Así, el sistema robótico sigue operativo tras incidentes. Estos normalmente inutilizarían los actuadores convencionales. Esta propiedad resulta útil en contextos industriales donde las máquinas enfrentan desgaste, impactos o sobrecargas.

Además, el equipo demostró que el dispositivo es reciclable. Al final de su vida útil, el material del electrodo puede extraerse en estado líquido. Luego se inyecta en un nuevo sistema. Incluso tras varios ciclos de reutilización, se logró una recuperación de aproximadamente el 91% del material. El rendimiento se mantuvo estable.

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