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Ciencia

La ciencia protege el metabolismo en microgravedad, pero los músculos siguen en desafío

Un estudio reciente revela que el metabolismo y el deterioro muscular no siempre avanzan a la par en condiciones de ingravidez, un hallazgo clave para astronautas y pacientes con movilidad reducida.

Redacción Tricuatro 26 junio, 2026 3 min de lectura Agreganos en
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Un estudio reciente, difundido en The Journal of Physiology y reportado por Muy Interesante, acaba de revelar un hallazgo crucial: el metabolismo y el deterioro muscular no avanzan siempre por la misma vía cuando el cuerpo humano se expone a la microgravedad. Esta distinción desafía suposiciones previas y abre nuevas puertas para la protección de la fisiología humana en entornos extremos.

La microgravedad figura desde hace años entre los grandes desafíos para la fisiología humana. Pasar semanas o meses sin la carga habitual del peso terrestre altera huesos, músculos y procesos ligados al uso de la energía. Este problema va más allá de la exploración espacial, ya que los cambios que provoca la falta prolongada de movimiento se parecen a los que aparecen en hospitalizaciones largas, inmovilización y envejecimiento.

Para entender mejor estos efectos, el equipo de investigación recurrió a un modelo terrestre que las agencias espaciales usan desde hace décadas. Consiste en mantener a los participantes acostados con una inclinación de seis grados y la cabeza algo más baja que los pies, reproduciendo parte de los efectos de la ingravidez.

En este estudio participaron 24 hombres sanos, quienes permanecieron 60 días en reposo absoluto bajo ese esquema. Los investigadores los dividieron en tres grupos: uno no recibió intervención, otro hizo sesiones regulares de pedaleo en posición horizontal, y el tercero realizó el mismo entrenamiento dentro de una centrífuga que generaba gravedad artificial mediante rotación controlada.

Durante el ensayo, los autores midieron el gasto energético en reposo, la composición corporal, el uso de combustibles fisiológicos, la fuerza, la potencia física y otros indicadores. Según Muy Interesante, la hipótesis inicial era que limitar el desgaste por inmovilización también amortiguaría la caída del metabolismo y del rendimiento muscular.

Los resultados no siguieron del todo ese pronóstico. El grupo sometido solo al reposo registró la reducción esperada del metabolismo basal, mientras que el ejercicio sin gravedad artificial produjo una mejora moderada. La diferencia más marcada apareció en quienes combinaron entrenamiento y centrifugación, donde el gasto energético en reposo se mantuvo en valores muy cercanos a los previos al experimento y el uso de grasas como fuente de energía también quedó mejor conservado.

El organismo pudo sostener una actividad metabólica más alta mientras la capacidad contráctil seguía en retroceso.

Sin embargo, ese efecto no se trasladó por completo al sistema muscular. Aunque la estrategia conjunta favoreció algunos indicadores de masa magra y elevó el rendimiento específico en las pruebas de ciclismo, no evitó la disminución de la fuerza máxima ni el declive neuromuscular tras dos meses de inmovilización. La separación entre ambos resultados es el punto central del trabajo.

A primera vista, esta conclusión parece contradictoria, porque el tejido muscular consume una parte relevante de la energía corporal incluso en reposo. Si baja la masa o la operatividad del músculo, se esperaría una caída automática del gasto energético en reposo. Los autores plantean que intervienen más factores.

Observaron que la combinación de ejercicio y gravedad artificial ayudó a conservar compartimentos corporales con alta actividad metabólica y sostuvo una oxidación de grasas más eficiente que la del resto de participantes. Ese cambio apareció reflejado en el cociente respiratorio, un indicador que muestra qué combustible usa de forma preferente el organismo para obtener energía.

Para llegar a esa interpretación, el equipo aplicó modelos estadísticos multivariantes con decenas de variables sobre composición corporal, desempeño muscular y condición aeróbica. El análisis indicó que el gasto energético en reposo no depende solo del volumen de masa magra, sino también del comportamiento de esos tejidos y de cómo el cuerpo administra sus reservas energéticas, corrigiendo una idea extendida en la literatura científica.

La lectura práctica del estudio alcanza varios campos. Según Muy Interesante, entender por separado los mecanismos que regulan fuerza y metabolismo puede ayudar a abordar mejor el envejecimiento, cuando ambos cambios no siempre avanzan al mismo ritmo. Para la exploración espacial, la gravedad artificial, al menos con el protocolo empleado, no reprodujo por completo el efecto protector que ejerce la gravedad terrestre sobre el aparato locomotor, señalando la necesidad de intervenciones combinadas y específicas para futuras misiones largas.

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