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Cultura Geek

Un millonario vive en cruceros desde hace 25 años y perdió el equilibrio

Mario Salcedo dejó su vida en tierra tras hacer fortuna en finanzas. Desde entonces vive a bordo de cruceros, pero el constante movimiento del mar afectó su salud.

person Redacción Tricuatro calendar_month 17 abril, 2026 schedule 1 min de lectura Agreganos en

Mario Salcedo, un inversor millonario de origen cubano, lleva más de 25 años viviendo exclusivamente en cruceros. Tras amasar una fortuna en el sector financiero, decidió en 1998 dejar su apartamento en Miami y no volver a pisar tierra firme de forma permanente.

Desde entonces, ha completado más de 1.154 travesías enlazando viajes con Royal Caribbean. La tripulación lo conoce como "Super Mario", un apodo que nació por su presencia constante a bordo y su estilo de vida único. "No tengo vacaciones. La gente viene aquí para pasar unas vacaciones. Yo no, yo estoy aquí para vivir mi vida", dijo en una entrevista con The New York Times.

Salcedo teletrabaja varias horas diarias desde una mesa reservada en una cubierta, señalizada con un cartel hecho a mano que reza "Oficina de Super Mario". Allí gestiona sus inversiones y financia su estilo de vida, que le cuesta entre 70.000 y 100.000 dólares anuales. Prefiere camarotes interiores sin balcón: "no hago nada en mi camarote más que ducharme, vestirme y dormir".

Para mantener su rutina, reserva hasta 150 cruceros por adelantado, evitando así tener que desembarcar. Vive en un entorno en constante movimiento, con piscinas, pistas de baile y una comunidad cambiante de personas usuarias con las que socializa. Su vida es itinerante, sin raíces fijas, pero plena en experiencias.

El mayor costo de esta vida no es económico, sino físico. Tras décadas mecido por el vaivén del mar, Salcedo desarrolló la "enfermedad del desembarque", un trastorno neurológico poco común. Al pisar tierra, pierde el equilibrio y no puede caminar en línea recta. Su cuerpo ya no reconoce la estabilidad del suelo firme.

Este síndrome ocurre porque el sistema vestibular, encargado del equilibrio, se adapta al movimiento continuo del barco. Cuando el entorno se vuelve estable, el cerebro sigue procesando oscilaciones que no existen. Las personas afectadas sienten que el suelo se mueve bajo sus pies, incluso estando quietas.

"No tengo vacaciones. La gente viene aquí para pasar unas vacaciones. Yo no, yo estoy aquí para vivir mi vida"
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